Casi me matan por decir “no”

Verónica del Castillo

17 octubre, 2013

Es la historia de María de la Luz Salcedo quien fue brutalmente golpeada por haberse negado a tener relaciones sexuales con un hombre. Por si fuera poco, tuvo que verse cara a cara con su agresor, tanto en el hospital para recibir ambos atención médica, como en el juicio oral para carearse.

Este caso es solo una muestra de la violencia de género que va en aumento en México. Lucero afortunadamente tuvo el valor de denunciar a su agresor. Superó el miedo y la vergüenza a pesar de sus escasos 18 años, misma edad de Miguel Ángel Jasso su verdugo. Con moretones y marcas en cara y cuerpo, Luz logró escapar después de ser golpeada con saña el 12 de septiembre en Guanajuato. Ayer presenté su caso y entrevista en Primer Impacto (Univision). Ella dice que era “un conocido”: “Esta persona pues me golpeó, trató de matarme y saliendo de mi trabajo ellos pasaron por mí, se ofreció a llevarme a mi casa, en el camino me dijo que quería estar conmigo, yo le dije que no”.

Pero a pesar de su negativa, por la fuerza se la llevo a Santa Rosa donde la bajó del auto para golpearla descargando toda su ira. “Me agarró del cuello, iba manejando con una mano en el volante y la otra pues me iba asfixiando, haciendo como un tipo de llave, a partir de ahí yo ya no pude hacer nada”. Al tratar de huir, él se estrelló en su auto, motivo por el cual la pesadilla de Luz no terminó ahí porque coincidieron en el mismo hospital. “Me pasaron a mí al área de urgencias y él estaba ahí a 2 camillas de distancia, o sea yo lo veía perfectamente desde donde yo estaba, mi familia lo veía, nada mas había una cortina que separaba”.

Lucero, como la llaman en las redes sociales, asegura que a pesar de que avisó a los médicos la gravedad de la situación y ellos al Ministerio Público, nunca recibió seguridad. En vez de quedarse callada como hacen muchas mujeres víctimas de abuso, Lucero optó por denunciar a Miguel Ángel ante las autoridades y las redes sociales. “ESTA ES MI HISTORIA, LA HISTORIA DE UN “NO” QUE CASI ME LLEVA A LA MUERTE”, escribió en Facebook, donde también compartió las fotos de sus heridas. Al vencer sus miedos para denunciar, Lucero tuvo la oportunidad de que su victimario recibiera un castigo. Pero no fue así porque salió libre pagando una fianza de aproximadamente 1, 200 dólares.

Aún así, romper el silencio y el miedo para denunciar, marca una diferencia. Las denuncias han surtido efectos positivos en México como señala Rosi Orozco, activista contra la trata de personas: “Las 2 chicas que hoy en México son activistas y dan su rostro a medios, nunca ahora han recibido una agresión”.
Orozco asegura que las sociedades tan cerradas como Guanajuato donde vive Lucero, aun criminalizan a estas víctimas cuando salen embarazadas. “Una mujer tiene todo el derecho a decir “no” y el hombre debe de respetar. No son animales… Algunas sobrevivientes me han dicho que ni los animales las tratarían con esa crueldad”.

Ante la tibia respuesta de las autoridades, varios ciudadanos se manifestaron en calles y redes sociales en contra de los feminicidios. Derechos Humanos y el Instituto de la Mujer de Guanajuato le ofrecieron apoyo sicológico. Luz se siente afortunada por salir con vida de esta experiencia a pesar de que creyó que no saldría con vida y que su caso sería uno más de feminicidio. Ella esperaba justicia, su verdugo anduvo suelto varios días hasta que ayer se volvieron a ver frente a frente durante el juicio oral que comenzó ayer. Increíblemente, él salió libre bajo fianza. El agresor confeso enfrentará el proceso penal que se sigue en su contra en libertad, ya que la juez Paulina Iraís Medina rechazó dictarle prisión preventiva solicitada por la víctima, al considerar que ésta “no corre ningún peligro”. El Ministerio Público presentó imputaciones por lesiones y abusos erótico-sexuales pero resulta que ninguno de esos delitos está tipificado como grave en el Código Penal de Guanajuato. Fermín Salcedo, el padre de Lucero, impugnó la decisión de la juez y advirtió que no sólo Lucero sigue corriendo peligro por la libertad de su agresor, sino también otras jóvenes.
Basta de jueces tibios y comentarios irresponsables como los del Obispo de Celaya Benjamín Castillo Plasencia, quien calificó como circunstanciales los asesinatos de mujeres en Guanajuato, por lo que no pueden catalogarse como feminicidios. En rueda de prensa, señaló que no son feminicidios porque no hay un patrón que así lo señale y aseveró que en ocasiones los homicidios de mujeres se tratan de venganzas pues, según dijo, están cada vez más inmiscuidas en actividades ilícitas. “No creo que sea cosa de género. Son homicidios que se deben de investigar las causas y no se debe de hacer más escándalo en este sentido, es duro decirlo pero son crímenes normales, circunstanciales. Como si la vida de una prostituta (si fuera el caso), valiera menos. Esta noticia de Lucero y la impunidad de su agresor, sí son escándalo.
Lucero expresó en un texto que el feminicidio comienza cuando la muerte de una mujer es el resultado de la degradación del género. “Esto va más allá de un asesinato, la misoginia se demuestra de formas en la que ni nosotras mismas nos damos cuenta, porque estamos tan ‘acostumbradas’ a vivir en una sociedad con estas actitudes. NO MÁS. Yo no lo permitiré más. Ni hacia mí ni hacia otra mujer”.
“Porque aunque saliera una mujer en ropa interior a la calle, ebria y a altas horas de la noche, no debería de temer por su seguridad, no deberían de juzgarla, no debería “MERECER” que la violen, o la golpeen o la asesinen. NO DEBERÍA SER CULPABLE por el delito del HOMBRE”.
Basta de que no pase nada como dijo el padre de Lucero ante la impotencia:
“Aquí hubo más rudeza con mi hija que con el inculpado y que el defensor del Miguel Ángel califique de inmoral la conducta de mi hija me pareció grotesco… Si mi hija no hubiera tenido el valor de hacerlo público y si los medios no toman el tema, a lo mejor no pasa nada. A mi hija la intentaron matar y la intentaron violar; él se declaró culpable, estaba encima de ella a puñetazos… hay un menosprecio a los ataques a las mujeres”.