MI TRABAJO

Verónica del Castillo

3 julio, 2014

Amo mi trabajo. Lo realizaría aunque no me pagaran. Soy comunicadora de profesión y periodista de oficio. Soy conductora de noticieros desde 1996, cuando comencé en el Sistema Informativo ECO de Televisa. En ese mismo año me casé con un hombre que me permitió desenvolverme en un medio complicado. He recorrido todos los horarios, desde madrugadas 4 y 6 am, hasta fines de semana. Mi ex marido me esperaba a las 7:30 de la mañana para prepararle el desayuno al regresar del trabajo, tenía horario de discotequera o esas personas que trabajan en los antros. Dormía de día y de noche trabajaba. Me he perdido de vacaciones, navidades y fechas familiares importantes porque la noticia nunca descansa. Mi trabajo es divertido porque cada día es diferente, diario hay una agenda informativa que cubrir, una noticia diferente protagonizada por diferentes personas. Nunca me aburro. Cada entrevista o reportaje que preparo resulta original. De todos mis entrevistados aprendo algo, de todos, aun de criminales.

El género periodístico del que más disfruto y aprendo es la entrevista. Me preparo leyendo sobre la vida y obra del entrevistado previamente e investigo el tema. Antes de la era de internet era más complicado. No me imagino ahora sin esa poderosa herramienta, aunque puede ser una arma de doble filo en cuanto a redes sociales se refiere. Te pueden llevar a la desinformación. Lo más importante en una entrevista es saber escuchar al entrevistado. Puedo llegar con una lista de preguntas que siempre preparo pero si sé escuchar, una nueva pregunta llega sobre lo que voy oyendo. No hay preguntas inteligentes o mejores, sólo respuestas buenas. El protagonista es el entrevistado. El comunicador no debe querer lucirse.

Cuando leí el valioso decálogo del periodista que nos dejó, el extinto maestro Miguel Ángel Granados Chapa (Premio Nacional de Periodismo), me dí cuenta de que el centro de la noticia nunca debe ser el entrevistador sino el entrevistado. La charla amena es mejor que la entrevista formal. El entrevistado se siente en confianza y se le puede escarbar más emociones y secretos cuando se sabe escuchado, crear empatía ayuda a crear un clima de confianza en el que no se siente juzgado. Sin embargo, las preguntas incómodas no deben faltar si es necesario, no hago periodismo de promoción a nadie. Trátese de quien se trate y tenga la investidura que sea. Esto lo aprendí de mi ex jefe querido, y hermano de la vida, Porfirio Patiño, director de Univisión México.

Uno de los reportajes que más me han marcado y conmovido es el de la Guardería ABC, en el que entrevisté a madres de hijos sobrevivientes del terrible incendio que cobró la vida de 49 bebés en Sonora. Verónica por momentos olvidó que era periodista y fue inevitable identificarme como madre con su dolor. El comunicador nunca debe perder su capacidad de asombro. Por más muertes y tragedias que contabilicemos cada día en la narración al aire. Este sabio consejo me lo dio el gran periodista Ricardo Rocha cuando empezaba mi carrera.

Es difícil conservar la objetividad ante hechos tan desgarradores como este donde, presuntamente, el incendio fue deliberado. Los pequeños fallecidos tienen una cruz en la famosa plaza de Sonora donde concluyen las marchas cada aniversario, pero los vivos cargan su cruz cada día desde que despiertan. Aquí el reportaje que realicé en 2013 para el cuarto aniversario, lo incluyo porque apenas el 5 de julio se conmemoró el quinto y quiero honrar a las víctimas:

www.youtube.com/watch?v=fANYSF8h1bU&sns=tw

He tenido periodos de desempleo durante mi vida profesional. A veces las bendiciones vienen disfrazadas de tragedias. Perdí mi trabajo cuando tomé la incapacidad al nacer mi único hijo. Yo junto con 200 empleados aproximadamente fuimos liquidados en 2001 cuando Televisa decidió ponerle punto final a ECO porque no era rentable.

Yo veía caer las Torres Gemelas mientras amamantaba a mi bebé y una poderosa fuerza interior me decía que debía estar narrando los hechos a lado de Jorge Berry, a quien le tocó cubrir el ataque terrorista en Primero Noticias y con el que yo coconducía. Otra parte de mi sabía que no había mejor lugar que estar cuidando a mi hijo. Pero no nació con la torta bajo el brazo y eso me puso mal. Al liquidarme, pude sobrevivir un tiempo sin trabajar pero pronto se acabó el ahorro y como yo le ayudaba a mi ex esposo con los gastos de la casa, entramos en crisis. Me vino una depresión post parto (DPP) por causas hormonales que acabó en divorcio.
A los cuatro meses de haber parido entré a Televisa, a hacer reportajes financieros para un programa en canal 4, pero mi DPP me impedía hacer las tareas más fáciles: tender la cama, abrir mi clóset para decidir qué ropa ponerme o redactar una historia de dos minutos. Me sentía insegura, frustrada, sin concentración ni energía, abrumada con tanto deber y tan poco placer… Mi DPP sí afectó mi trabajo. Para colmo, hasta los ocho meses me entraron los jeans… ¡pero los de mi marido!
Es complicado cuando el trabajo depende de la imagen. Se vende cuerpo, cara, pose, actitud y hasta congruencia al trabajar en noticias y dar la cara.

Es una gran responsabilidad ser corresponsal o conductora titular de algún espacio informativo. En cualquier error de forma o fondo es mi cara la que doy. Imposible tomarme fotos con un vaso en la mano, ¡aunque sea agua! Estoy expuesta a ser señalada, para bien o para mal. Cuidar mi imagen es cuidar mi actitud.
Confieso que sí me afecta dar malas noticias, ser portavoz de tragedias e historias crudas. Son mensajes que producen miedo pero al mismo tiempo, si se hace con gracia, se genera conciencia y esperanza, provocar que la audiencia valore lo que tiene comparándose con el sufrimiento ajeno. Necesito constantemente meditar, escribir, estudiar la biblia, leer sobre espiritualidad, reciclar emociones en retiros espirituales, yoga y terapias alternativas como Reiki, Theta Healing, Terapia craneosacral, etcétera, para renovarme y despojarme de esas energías y mensajes destructivos y catastróficos.

Soy adicta a los milagros y son las historias que busco y comparto para hacer un equilibrio, historias de fe y esperanza, historias que sean ejemplo de vida y casos de éxito, que sean motivadoras, como la entrevista a Nick Vujicic, el australiano que nació sin extremidades y que logró casarse –con una mexicana–, tener un hijo y que predica la palabra alrededor del mundo. Un hombre admirable y adorable que está transformando vidas y corazones usando su testimonio de intento de suicidio para combatir adicciones, depresiones y bullying. Comparto su entrevista, una de las que mas he gozado, un regalo de mi trabajo:

Mi trabajo actual lo estoy gozando como nunca. Tengo tres meses al frente del magazine informativo AL EXTREMO para Azteca USA. Escribo, investigo, conduzco, entrevisto ¡y hasta produzco historias! Más completa imposible. Aprovecho las entrevistas e historias que más me gustan y las incluyo en mi futuro libro que será el segundo después de Sexo, la Puerta a Dios. La TV es muy efímera y a veces las historias quedan en el olvido. En un libro quedan plasmadas para siempre. Esta investigación es la primera que hice en mi nuevo trabajo. Se las comparto porque es importante detectar a los depredadores y pederastas como Thomas White.

http://us.azteca.com/capitulos/extremo/208832/inocencia-ultrajada-e…
http://us.azteca.com/capitulos/extremo/208988/inocencia-ultrajada-e…
http://us.azteca.com/capitulos/extremo/209100/inocencia-ultrajada-e…
http://us.azteca.com/capitulos/extremo/209557/inocencia-ultrajada-e…
http://us.azteca.com/capitulos/extremo/209694/thomas-white-el-final-de-un-pederasta

Tu pasado de alguna forma determina tu trabajo. Conozco a varios médicos que en su infancia vivieron rodeados de familiares enfermos, crecen con la idea (inconsciente quizá) de sanar y salvar vidas. Conocí un arquitecto que de niño perdió su casa por una catástrofe natural.

Yo de niña y adolescente recibí varias noticias trágicas como la muerte de mi tía consentida. Fue durante los 30 minutos que mi mamá se ausentó del hospital donde estaba internada su hermana, salió con mi hermana Kate a comprar comida para pasar la noche junto a ella. Yo estaba sola y se acercó un médico a decirme que acababa de morir mi adorada Grace. No pude llorar, estaba más preocupada por la forma en cómo le iba a dar la noticia a mi familia. Me lo tragué y vi llorar a todos; hasta que los sentí estables, después de varios días, fue que pude llorarla.

Como a los 10 años también recibí la mala noticia de que mi tío, el actor Federico Falcón (hermano de mi papá), había tenido un accidente automovilístico. Llamaron de la Cruz Roja de Querétaro preguntando por algún familiar pero yo contesté la llamada porque mis papas habían salido a una fiesta y la empleada doméstica se había dormido. Era urgente la presencia de un miembro de la familia en el hospital porque era necesario autorizar que le amputaran la pierna. Se le había destrozado al chocar de frente contra un tráiler a gran velocidad. Él iba en una camioneta tipo Combi, de esas que no tienen ninguna protección en el frente porque no tienen motor delantero. Yo me asusté y me preocupé muchísimo pero en aquel entonces no se usaban los celulares y mis padres no tenían. Quise vencer el sueño y mantenerme despierta hasta que llegaran para darles la mala noticia pero no pude. Me quedé dormida y les dejé un recado escrito en la mesita de la entrada pero llegaron tan cansados que no lo vieron y fue hasta el día siguiente que se enteraron. Desafortunadamente mi joven tío murió a los pocos días. ¿Hoy a qué me dedico? A dar noticias. En su mayoría, malas noticias.

Al poco tiempo de haber sido despedida de Televisa vino la propuesta de conducir Mundo Ejecutivo, en 2004; ya bastante sanada física, mental y espiritualmente, pude hacer un buen papel, recuperé mi autoestima, seguridad y ahorros. Ahí descubrí que no somos nuestro trabajo, no somos nuestro curriculum vitae, ni somos la empresa para la que trabajamos.

Viví un doble duelo al perder a mi hijo después de llevarlo en mi vientre y ser una extensión de mi cuerpo durante nueve meses y, por otro lado, otro duelo al dejar “mi empresa” que tanto quería y tanto me había enseñado. Me había tatuado la camiseta. Era una cuestión de prestigio pertenecer a la cara internacional de una empresa tan grande e importante de telecomunicaciones a nivel Latinoamérica como Televisa.

Pero cuando logré salir del papel de víctima, entender que no es personal cuando hay despido masivo o individual (a menos que lo provoques), me di cuenta de que mi vida laboral apenas comenzaba, a pesar de que creía que después de esa empresa ya no había vida. No somos nuestro trabajo.

Cuando logramos trascender ese concepto o falsa creencia, es cuando comienza a surgir nuestra verdadera creatividad. Mi época de clímax en cuanto a talento se refiere (según me dicen y veo por los resultados), ha sido cuando me fui a vivir a Miami para conducir Primer Impacto para la cadena Univisión. Curiosamente fue cuando me alejé del status quo del mundo de las noticias de México, cuando dejé de pretender ser una Adela Micha, una Martha Debayle, Lourdes Ramos o una Julieta Lujambio con quienes trabajé como co conductora, y a quienes les aprendí y admiro.

En la distancia y el autoexilio formé mi propio estilo y carácter periodístico. Siempre he dudado de mi trabajo, por ser excesivamente perfeccionista y autoexigente. Muy a menudo volteaba a ver a la de a lado para imitar su éxito. Mi inmadurez me impedía ver que Dios le regala dones distintos a cada quien y que yo era muy bendecida. Sólo tenía que escuchar mi voz interior y soltar el control.

Así llegó mi actual trabajo en donde me siento más realizada que nunca. Como conductora titular de AL EXTREMO para Azteca USA me siento valorada, escuchada, tomada en cuenta, estoy cosechando lo sembrado durante casi 20 años en el periodismo electrónico. Las historias que propongo, aceptan y realizo, tienen la duración que necesita la historia. Ya no soy limosnera de segundos al aire y ¡eso me hace feliz!!

Pero sé que no debo dejar de aprender nunca ni dormirme en mis laureles porque el ego es el principal enemigo. Lo que sí hago es dedicarle a Dios mi trabajo cada día para honrarlo y ser usada para sus fines. Que mi esfuerzo informativo sirva para denunciar injusticias sociales, informar y crear conciencia para un mejor país, una mejor versión de este planeta.