DISCURSO FEMINISTA EN LA ONU

Verónica del Castillo

2 octubre, 2014

El pasado 21 de Septiembre la actriz inglesa Emma Watson pronunció un discurso ante el pleno de las Naciones Unidas. Quedé maravillada por sus sabias y espirituales palabras llenas de humildad y lejos del protagonismo a pesar de ser actriz, joven, y famosa por su participación en Harry Potter. No escuche ni una sola vez la palabra o frase “yo, yo quiero, yo pienso, pretendo”, etc. Un discurso incluyente que no sataniza ni señala a los hombres, más bien los invita amorosamente a sentirse parte de esta lucha de la igualdad de géneros que no es exclusiva de las mujeres y que no debe ser en contra de nadie mas que de la ignorancia. El discurso feminista más suave pero al mismo tiempo tan poderoso que despierta conciencias, que haya yo escuchado. Ellos no son el enemigo. El enemigo es el ego y la programación ancestral que tanto hombres como mujeres traemos en nuestro ADN .
Su mensaje de equidad de género como Embajadora de Buena Voluntad de la ONU, conmovió a hombres y mujeres en el auditorio y coincide con el tema de mi libro “Sexo la Puerta a Dios” (Editorial PAX) : la reconciliación de ambos sexos. Me emociona cuando encuentro varias personas trabajando por el mismo fin sin estar comunicadas. Simplemente conectadas, como salto cuántico, como diría Deepack Chopra, se trata de “sincrodestino”.
Les comparto y traduzco las frases que más impacto causaron en mí. Esas palabras que recuerdan a nuestra alma para qué estamos en esta vida y que todos tenemos dentro un activista en potencia que puede transformar su entorno aquí y ahora.
Watson fue invitada a participar como parte de la campaña de la ONU “HeForShe” (Él para Ella) y comenzó recordando lo que la palabra feminismo significa: Igualdad de derechos políticos, sociales y económicos para las mujeres con respecto a los hombres. En ciertas ocasiones y situaciones está mal visto ser feminista, resulta una palabra incómoda. Sin embargo, no existe un país en el mundo donde todas las mujeres reciban los mismos derechos que hoy tienen los hombres.
En 1997 Hilary Clinton dio un gran discurso en Beijing sobre los derechos de las mujeres y pocas cosas que ella pretendía transformar, en realidad cambiaron. En aquel foro, menos del 30% de la audiencia era masculina. ¿Cómo podemos cambiar el mundo así? Los hombres no estaban invitados y los que fueron no se sentían cómodos con la conversación.
Esta reflexión llamó mi atención porque me di cuenta que el movimiento de la igualdad de género se concibió originalmente como una lucha de las mujeres: “La igualdad de género es asunto de los hombres también. Hay hombres con enfermedades y trastornos mentales que no piden ayuda por miedo a que les digan o se sientan que no son suficientemente hombres. En el Reino Unido el suicidio es el mayor asesino de hombres entre 20 y 49 años superando accidentes de tráfico, cáncer y enfermedades coronarias… He visto hombres hacerse frágiles e inseguros por culpa de un sentido distorsionado de lo que constituye ser un hombre desarrollado o exitoso… Los hombres tampoco están recibiendo los beneficios de la igualdad de género. Si los hombres dejan de ser agresivos para ser aceptados, las mujeres no se sentirán obligadas a ser sumisas, si dejan de controlar, las mujeres no necesitarán ser controladas. Hay muchos hombres aprisionados por los estereotipos de lo que debe ser un hombre. Cuando los hombres se liberen de estos estereotipos, las mujeres seremos libres por consecuencia”. Los aplausos interrumpieron su valioso y contundente mensaje en varias ocasiones.
Tanto hombres como mujeres deben sentirse libres para ser sensibles y fuertes. Es tiempo de que todos percibamos los géneros dentro de un espectro en vez de 2 conjuntos con ideales opuestos.
De eso trata HeForShe. De ser libres. De definirnos por lo que somos y no por lo que no somos. “Quiero que los hombres tomen este manto para que las mujeres a su alrededor sean libres de prejuicios pero también para que sus hijos sean libres de sentirse vulnerables y humanos. Convertirse en la versión más completa como hombres.
El estadista Edmund Burke dijo “Todo lo que se necesita para que las fuerzas del mal triunfen, es que los hombres y mujeres buenos no hagan nada”. ¿Qué estamos haciendo hombres y mujeres para tener igualdad de derechos honrando nuestro género y borrando nuestras diferencias más absurdas?
Y confrontó al nutrido auditorio para realizar transformaciones inmediatas: “Cuando algo queremos cambiar y dudamos de nosotros mismos al tener una oportunidad para hacerlo, hay que preguntarnos “¿Si no soy yo, entonces quien? ¿Si no es ahora, entonces cuando?” Si no hacemos nada ahora, podemos esperar 75 años para que las mujeres puedan recibir el mismo salario que los hombres por el mismo trabajo… 15.5 millones de de mujeres se casarán en los siguientes 16 años siendo aún niñas y según las estadísticas actuales, no será sino hasta el 2086 para que todas las muchachas rurales de África puedan tener una educación secundaria.”
Si crees en la igualdad, quizá puedas ser un feminista inadvertido y te aplaudo. Estamos luchando por una palabra que nos una y la buena noticia es que tenemos un movimiento para unirnos y es HeForShe. Te invito a que te levantes para ser visto y preguntarte “¿Si no soy yo, quien? ¿Si no es ahora, cuando?”
Al parecer este discurso convenció mas que el de Beyoncé “Gender Quality is a Myth” (La Igualdad de Género es un Mito) pronunciado en enero. Será porque al salir al escenario la cantante con un leotardo perdió credibilidad al manejar una imagen de “accesorio de los hombres”?
Lo importante es hacer caso al llamado a la acción de Watson “¿Si no soy yo, entonces quién? ¿Si no es ahora entonces cuando?”
Lo único en lo que difiero con Watson es que yo creo que somos las mujeres las que debemos dar el primer paso. Las mujeres según la kabbalah, somos las que dosificamos la luz y la llevamos a nuestras relaciones, somos las que llevamos a Dios a las relaciones. Somos las gerentes generales de nuestras relaciones y debemos hacer lo que convenga a la empresa llamada “relación”. Finalmente los hombres han comprobado que no han podido “gobernar” el mundo como lo aceptó el líder sudafricano Desmond Tutu.

La propuesta que hago a través de mis conferencias, libro, entrevistas y el círculo de mujeres que apoyo y dirijo, es convertirnos en feministas espirituales: defiendo la igualdad de derechos de las mujeres desde el respeto y la honra al hombre para ir juntos, de la mano a la plenitud. No irnos al extremo opuesto del machismo cayendo en el hembrismo abusando, usando y humillando a los hombres quienes muchos de ellos han perdido la brújula como consecuencia de que no supimos administrar nuestra luz. Los confundimos. Es tiempo de que la mujer doblegue su soberbia y olvide y sane el daño del pasado para abrazar sus heridas y a los hombres y así, caminar juntos. Finalmente somos nosotras las que educamos. ¡¡Metámosle acción asumiendo nuestra responsabilidad y reconociendo nuestro ilimitado poder!!